Todos los rostros, los cuerpos, trasmiten una primera sensación, que no tiene porqué ser la misma para todo el mundo. Saber eso, conocerlo, se convierte en una herramienta fundamental para un actor, saber que, antes de comenzar a interpretar un papel, su cuerpo es capaz de mover al personaje en una dirección concreta, y eso le sirve al actor para saber si es la dirección correcta o hay que rectificarla.
Esta es una de las múltiples cosas que estos días están aprendiendo los alumnos del taller intensivo de Dirección de actores que el Centro de Estudios de Cine de Canarias (CECAN) imparte hasta el 29 de julio en el Teatro La Granja de Santa Cruz de Tenerife. Un taller impartido por el director de cine Manuel Martín Cuenca. Según explicó el cineasta a DIARIO DE AVISOS "lo que hacemos es realizar algunos ejercicios de interpretación, de dirección de actores, en los que intento trasmitirles las bases de cómo entiendo yo la actuación y la dirección de actores, de cómo trabajo".
Los alumnos, directores y actores del curso, reciben una formación teórica pero "el 90% de lo que hacemos son ejercicios prácticos. Rodamos escenas de cine y las vamos analizando". Un proceso que también sirve para los directores presentes en el taller, porque "en las escenas, los alumnos directores ven cómo me acerco a los actores, cómo trato de cambiarles, de dirigirles".
Pero no solo se trata de observar, porque "todo el mundo actúa. La mejor manera para aprender dirección de actores es ponerse en la piel de ellos, entonces los directores también están actuando al mismo nivel que los actores". El fin último, asegura Martín es que "después de dos semanas de prácticas se queden con la base o con la percepción de que han avanzado".
Prácticas
Entre los ejercicios que se ponen en práctica está el de colocarse durante unos segundos ante una cámara de cine, grabar la imagen del actor, y el resto de alumnos deben decir que es lo que esa imagen, esa instantánea, les sugiere. Una misma imagen es capaz de suscitar calificativos como "mafioso", "piloto", "rapero"...
"Es un pequeño ejercicio de análisis, explica Martín, para que los actores y directores entiendan que hay una interpretación, algo que damos, simplemente con nuestro propio físico, y analizamos qué es lo que damos frente a la cámara, sin nada más, sin interpretación, simplemente ver lo que dan los rostros, los cuerpos". El cineasta añade que "como actor, tu manejas eso, vas a la contra o lo usas a favor, es una mirada al espejo en la que los demás te analizan".
Como director de cine, Martín explica que la dirección de actores depende mucho de cada actor. "Cada uno necesita cosas distintas, no es lo mismo un actor experimentado que uno nuevo. Pero sobre todo lo que intentas es colaborar con él, contribuir a su trabajo, ayudarle y dirigirle, encaminarle dentro de la libertad para que encuentre el personaje". Martín asegura que la "mano del director" se ve en una película cuando "en una cinta ves a un actor que está muy bien y otro muy mal; ahí es cuando se ve que falta un director"