El Centro de Estudios de Cine de Canarias (Cecan) ofrece esta semana, a través de uno de sus talleres, la posibilidad de acercarse al proceso técnico del sonido en documentales, televisión y cortometrajes. El responsable de impartir este taller es el diseñador sonoro Carlos García, quien define su profesión como "el encargado de diseñar la columna vertebral del sonido a lo largo de una película. Definir cómo quiero que suenen los ambientes, los exteriores, los personajes; cómo interaccionar entre la música y las imágenes; cómo hacer un mundo propio sólo con los sonidos".
García asegura que el nivel que existe en España "es bueno" aunque reconoce que en Canarias existen muy pocos profesionales en este campo, "de ahí la importancia de este tipo de talleres, donde no pretendemos que salgan sonidistas profesionales pero sí personas con una especial sensibilidad hacia la técnica". En su trabajo, reconoce García que "lo ideal sería poder trabajar desde el guión, porque a nivel de diseño sonoro se pueden aportar numerosas ideas, pero por lo general llega la película ya terminada y muchas veces las películas vienen desnudas de sonido sólo con el ambiente del rodaje y eso hay que cambiarlo".
Estos días los alumnos del taller que imparte Carlos García aprenden a "llevar la percha [los micrófonos inalámbricos], ejercicios de escucha como por ejemplo colocar nueve micrófonos distintos que graban el mismo sonido pero lo reproducen de distinta forma, o a caminar de espaldas porque el 50% del tiempo el sonidista camina así, como cangrejos, abriendo camino".
Como reconoce García, "nuestro trabajo es como una carrera de obstáculos donde además tenemos que evitar darle con el micrófono en la cabeza a los protagonistas", explica entre risas. Una muestra clara del trabajo de un diseñador sonoro es el próximo proyecto de García, la recreación de una guerra a través de los sonidos. "La película nos ha llegado ya terminada y tenemos que introducir el sonido que produce una guerra. Hemos comprado pistolas, ametralladoras e incluso petardos, aunque estos últimos producían un sonido poco convincente, así que hemos tenido que ir a una nave industrial para tirar pilas de palés y así recrear el sonido de explosiones", concluye.